Inti Raymi en Ingapirca

Son cuatro son las celebraciones más relevantes desarrolladas en el Mundo Andino, y coinciden con los cuatro fenómenos astronómicos que marcan los cambios climáticos en el planeta; el Inti Raymi el 21 de junio y el Qhapaq Raymi el 21 de diciembre en los solsticios de invierno y verano respectivamente para nuestro hemisferio; el Pawkar Raymi el 21 de marzo y Quilla Raymi el 21 de septiembre en los equinoccios de otoño y primavera.

De los cuatro raymis, el Inti Raymi, se trata de la fiesta del sol y la cosecha, que los incas desarrollaban en el solsticio de invierno para el hemisferio sur y marcaba el inicio del nuevo año agrícola. Se considera que tres eran las motivaciones que tenían para su celebración; la primera, de gratitud al Astro Rey, que permitía  el  orden  y  la  vida, posibilitaba el  florecimiento  de  sus  campos  y garantizaba  una  abundante  cosecha;  la  segunda,  honrar  el  recuerdo  de  sus  pasados  gobernantes, quienes bajo la protección de su deidad, lograron dominar los territorios conquistados,  los  cuatro  suyos  del  imperio  incaico;  y  la  tercera,  regocijar  al  pueblo, que  acudía  a  la  fiesta  como  espectador  del  grandioso  evento. 

Al respecto de las razones del Inti Raymi, Garcilaso de la Vega dejó escrito que: «Hacían está fiesta al Sol en reconocimiento de tenerle y adorarle por sumo, solo y universal dios, que con su luz y virtud criaba y sustentaba todas las cosas de la Tierra. Y en reconocimiento de que era padre natural del primer Inka Manco Cápac, de la Coya Mama Ocllo Huaco y de sus hijos y descendientes, enviados a la tierra para el beneficio universal de las gentes. Por estas causas, como ellos dicen, era solemnísima esta fiesta». Así la celebración mayor del Inti Raymi que tenía una duración de nueve días, se lo realizaba en el lugar de residencia del Inca, en el Cuzco, en la Tumipampa de Huayna Cápac, en el templo del Sol en Ingapirca.

La Fiesta del Sol fue suspendida durante la conquista y colonización española, en el año 1543; sin embargo, en los pueblos de la serranía ecuatoriana y particularmente en el pueblo cañari y puruhá, el canto del Jahuay o celebración de la cosecha desarrollada igualmente en el solsticio de invierno, pervive hasta nuestros días.

 Se retoma la festividad del Inti Raymi, recién en el año 1944; es el Peruano Faustino Espinoza, quien basado en crónicas de Garcilaso de la Vega, presenta una recreación histórica de la celebración en la localidad del Cusco, con la finalidad de convertirla en un atractivo de tipo turístico.

En Ingapirca, por su parte, el Inti Raymi se vuelve a desarrollar a partir del año de 1988, organizado por las comunidades de la parroquia y la Comisión del Castillo, que para entonces administraba el complejo arqueológico. La celebración se la realiza por tres días consecutivos, hasta el año 2005; es suspendida por varios años y a partir del 2009 se retoma en la plaza del Complejo Arqueológico y en el Parque de Guantug, en el Centro Cantonal de Cañar. Hoy redivivo el Inti Raymi, aún se pueden observar rezagos helíacos en las ceremonias y rituales que desarrollan los taytas y mamas en las comunidades del pueblo cañari. A pesar de los cambios experimentados en la manera de celebrar el Inti Raymi, éste constituye una ventana a través de la cual se muestra al Ecuador y al mundo no solo la riqueza de la cultura viva del pueblo cañari, sino las expresiones culturales más relevantes del país, reflejadas en la danza y música de las diferentes regiones del Ecuador.